viernes, 9 de julio de 2010

Científicos del Palo anticipa su nuevo disco Gorilophrenia este sábado en el VIP de GAP


Científicos del Palo, el trio integrado por Pepo San Martin en Guitarra y voz, Popete Andere en bajo y Nico Terren en Batería anuncia para este sábado 10 de Julio el último show en Mar del Plata, antes del lanzamiento de Gorilophrenia, su tercer trabajo discográfico.
Según anuncian en su sitio web las grabaciones ya han terminado y el producto se encuentra en proceso de mezcla. Anticipan que tendrá una dosis de ruido bastante más alta que sus dos predecesores, acompañada de una alta dosis de enunciados marxistas y estribillos peronistas.
Para el show de mañana las entradas se pueden conseguir por anticipado en Locuras a $ 15 o en la puerta de GAP a $ 20.
Luego del show en GAP, en Agosto estarán en La Plata, Mendoza y Córdoba.
Para Noviembre anuncian el show mas grande que la banda haya realizado en Mar del Plata, para presentar el nuevo disco y como ellos dicen celebrar tantos años de fracasos.

PRESENTACION EN PARQUE ROCA - El Cura, el Militar y el Dueño de las Vacas (adelanto de Gorilophrenia)

jueves, 24 de junio de 2010

FUTBOL: UNA CHARLA A FONDO CON EDUARDO GALEANO SOBRE EL MUNDIAL DE SUDAFRICA

"Messi es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en su barrio". Tanto el astro argentino como Diego Maradona, la selección de Uruguay o sus candidatos al título surcaron esta extensa entrevista con el escritor uruguayo, confeso amante del fútbol que, según reconoce, durante la Copa del Mundo se muda "al Planeta Pelota, igual de redondo, pero más chico".




Por Julio Boccalatte y Marcos González Cezer

A partir del sábado que viene y hasta la finalización misma del Mundial Sudáfrica 2010, como viene sucediendo desde hace muchísimo tiempo y cada cuatro años exactos, Eduardo Galeano exhibirá un cartel en la puerta de su casa: "Cerrado por fútbol". El gesto, más divertido y diplomático que el "no molestar" de los hoteles (y al que podría acompañar con un "estoy trabajando para ustedes", ya se verá), de todas maneras parece innecesario: "Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo".

Pero el Mundial todavía no empezó. Y el escritor uruguayo, antes de perderse en el laberinto de fixtures y horarios, esas coordenadas particulares del Planeta Pelota cuando la escena ocurre lejos, habló de todo (en el programa De Puntín, de Ediciones Al Arco, AM 970, radio Génesis, sábados de 13 a 14). Habló de Lionel Messi: "Es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en el barrio". Habló de Diego Maradona: "Ha sido injustamente atacado, y aunque una cosa es ser jugador y otra técnico, todavía hay que darle tiempo y espacio". En definitiva, habló de fútbol.

-¿Sigue teniendo con el fútbol la misma relación de siempre?


-Absolutamente. No podría estar alejado del fútbol. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol.

-¿Jugaba bien?

-No. Mal, muy mal. Era entreala derecho, lo que hoy sería un volante ofensivo, pero siempre fui un chambón, un pata de palo. Así que al final me resigné, acepté mi destino y terminé intentando escribir para ver si podía hacer con la mano lo que con los pies no pude hacer nunca.

-Pero esos intentos fueron apenas eventuales hasta la aparición de "El fútbol a sol y sombra".

-Es verdad. Hasta ese libro yo había escrito muy poco de fútbol, pero después me tomé el tema más a pecho. Por fin hice lo que quería: jugar al fútbol con las palabras y a mi manera. A este libro lo voy actualizando luego de cada Mundial, y eso también tiene que ver con aquello de "Cerrado por fútbol".

-El ejercicio de unir literatura y fútbol, por cierto, parece cada vez más aceptado, o al menos es más practicado.

-Celebro que haya gente que escribe muy bien y que no oculte su pasión futbolera. Cuando tenía 20 años, dirigí en Uruguay un diario independiente de izquierda. Se llamaba Epoca y tenía buena resonancia, con 35 mil ejemplares. Eramos todos muy jóvenes y capaces de esa locura, una experiencia maravillosa en la que nadie cobraba y de la que todos los militantes, unos 5 mil, éramos accionistas. Así que recuerdo muy bien lo que eran las asambleas, con 200 o 300 personas hasta las siete de la mañana, en las que yo tenía que dar la cara y defender las páginas dedicadas al fútbol. Era la pelea más feroz de todas, porque para los militantes de izquierda aquello era dilapidar cinco o seis páginas de un vocero de la clase trabajadora, de un diario antioligárquico, para consagrar al fútbol, el "opio de los pueblos". Recién ahora la izquierda se está curando de esa enfermedad en la que acusa al fútbol de que la gente no piense. Ahora los intelectuales no tienen vergüenza.

-¿Y qué espera de este Mundial, como hincha y como intelectual?

-Que me ofrezcan una fiesta para los ojos. Ese prodigio de hermosura que el fútbol es. Obviamente que quiero que gane Uruguay, y si no es Uruguay que sean la Argentina o Brasil, los países que siento más próximos. Pero antes que nada soy un fanático del buen fútbol.

-Más allá de los colores...

-Más allá de los colores. De chiquilín era hincha rabioso de Nacional. Iba al talud (la popular), detrás del arco, es decir la tribuna más pobretona y más violenta, porque en aquel tiempo yo también me fajaba como cualquier hijo de vecino. Era bastante peleón. Tenía 11, 12, 13 años. Pero con el paso del tiempo fui descubriendo que lo mío es el fútbol, sobre todo cuando alguien me ofrece esa fiesta, la del fútbol bien jugado. Cuando ocurre ese milagro, lo agradezco sin importarme el equipo o la selección. Y más todavía: incluso en partidos de Nacional, confieso que muchas veces quiero, secretamente, que gane el menos poderoso, el más pequeño. Como me dijo una vez un amigo español: "Estás condenado, porque vas a estar siempre de parte del toro". Nunca del torero. Por eso me hizo feliz el título de Argentinos Juniors, la posibilidad de que se rompa el monopolio, más allá de que tengo amigos que son hinchas.

-¿Sigue yendo a la cancha?


-Sí, sigo yendo. Es curioso, hasta masoquista diría, porque el fútbol rara vez me devuelve en el estadio algo que se parezca a la expectativa que me lleva. Espero ver un espectáculo bello y muy rara vez ocurre.

-¿Y a qué le atribuye la insistencia?


-Primero, a la diferencia que existe, por ejemplo, entre el cine y el teatro. Una cosa es ver el partido en el estadio, donde se escucha la respiración de los protagonistas, y otra cosa diferente es verlo por televisión. Pero también creo que tiene que ver con algún residuo de mi formación católica.

-¿Cómo es eso?


-Tuve una infancia muy católica. Creía en Dios y creía que Dios creía en mí. Ahora no creo más en el cielo, ni en el dolor, ni en ese elogio del dolor que la Iglesia Católica me metió adentro, pero me debe haber quedado algún efecto residual de aquel aprendizaje: que todo lo que sufras en la Tierra será recompensado en el cielo. ¡Debe ser eso lo que me lleva a la cancha! Pero también me lleva el espectáculo del público, el fervor, esas oleadas de entusiasmo que sentís cuando la gente está a tu lado y no cuando lo ves por televisión o te lo cuentan. ¡Y las ocurrencias de la gente! Recuerdo que había un jugador de Nacional, Escalada, que de 90 veces que pateaba al arco, apenas una era gol. En las restantes le gritaban: "¡Con la herradura no, con la herradura no!". Eso también es parte de la fiesta del fútbol y es algo que yo, que siempre fui un escuchador, disfruto de manera especial.

-De aquella infancia católica y futbolera, ¿qué cosa recuerda con cariño particular?

-La pared de mi pieza, en la que tenía un crucifijo rodeado de figuritas. Ahí estaban Rinaldo Martino, aquel de San Lorenzo, y tantos otros que jugaron en Nacional. Era toda la pared pegada de figuritas alrededor del crucifijo. Y abajo, como para que no se vieran mucho porque eran "enemigos" de Peñarol, también había pegado a (Juan) Schiaffino o a (Julio) Abbadie. ¡Me gustó tanto verlos jugar! Abbadie era capaz de hacer que la pelota fuera rodando por la línea lateral y con puros amagues, sin tocarla, iba eludiendo a sus rivales. Me gustaría escribir como Abbadie jugaba. Me gusta ese fútbol, el de las orillas, el del wing, que en inglés significa ala. Abbadie era un hombre con alas.

-Como Garrincha.

-Exacto. Tuve la suerte de verlo jugar dos veces en Río. Era como ver a Chaplin en la cancha. Garrincha disfrutaba tanto que terminaba una jugada y se sentaba arriba de la pelota, después de dejar a todos sus rivales en el camino, provocando, como diciendo "a ver si me la sacan". Después algunos lo querían degollar porque a veces ni siquiera hacía el gol.

-¿Messi tiene ese perfil de jugador "orillero"?

-Yo creo que Messi es el mejor del mundo porque no perdió la alegría de jugar por el hecho simple de jugar. En ese sentido no se profesionalizó. Están los que escriben por placer y están los que escriben por cumplir con el contrato o ganar dinero. Messi juega como un chiquilín en su barrio, no por la plata. Cómo se mete, cómo engaña, esa picardía que es tan linda de ver en los potreros. Cuando el fútbol profesional me desengaña demasiado, me voy por la rambla de Montevideo a ver a los chiquilines jugando en los campitos.

-¿Y a Diego? ¿Cómo lo ve en su función de director técnico?

-Creo que ha sido injustamente atacado. Una cosa es ser jugador y otra director técnico, pero hay que darle tiempo y espacio, ver qué pasa. Lo que ocurre es que Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene.

-En su último libro, Espejos, habla de Diego como un "dios sucio".

-Pero no en un sentido insultante. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil... ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos.

-¿Usted lo considera capaz de llevar a la Argentina hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica?

-La Argentina es uno de los favoritos a ganar la Copa por la riqueza de su plantel, con esto no estoy descubriendo la pólvora. Pero hablar de Maradona en esos términos me parece una desproporción, porque hoy se les da a los técnicos una importancia que para mí no tienen y que termina perjudicándolos: de hecho se los hace casi únicos responsables de una derrota. Es otra de las deformaciones del fútbol: se le da al técnico un aura científica, como si fueran colegas de Einstein. Antes ni se sabía quiénes eran los entrenadores. El mejor que conocí fue un señor que se llamaba Cóppola, que dirigía al equipo de un pueblito muy chiquito de Uruguay, Nico Pérez. Era peluquero, un día se sacó la grande y puso un cartelito en su local: "Cerrado por exceso de capital". La cosa es que toda la táctica y toda la estrategia de Cóppola se reducía a lo siguiente: acompañaba a sus jugadores a la cancha, los palmeaba en la espalda a medida que iban saliendo y les decía, sencillo: "Muchachos, ¡buena suerte!".

-Por afuera de lo estrictamente deportivo, ¿podría perjudicar el camino de la Argentina en el Mundial esta presencia tan mediatizada de algunos barras en Sudáfrica?

-Sería una pena, teniendo la Argentina tanta calidad de jugadores, que se embarrara la cancha por un tema así. En principio, el hecho de que viajaran junto con el plantel me generó preocupación. Pero espero que no ocurra ningún desastre, que no empañen lo que creo será un alto lucimiento, que no haya episodios de violencia por estos fanáticos que no aman al fútbol del mismo modo que los borrachos no aman el vino. Entre muchas otras cosas, Da Vinci escribió un libro en el que recogió fábulas de la región toscana de Italia, y ahí hablaba de eso: de la ofensa de una botella de vino por la mala manera en que la tomaba el borracho. Siempre pensé que era una fábula muy justa y es la misma relación entre el fútbol y los fanáticos de la violencia, ese desahogo que hacen de lo peor que el alma humana tiene.

-¿Y a Uruguay? ¿Cómo lo ve?

-Creo que mejoró mucho con relación a tiempos no tan pasados. Lo que ocurre es que Uruguay sigue siendo un país exportador de "pie de obra". Vendemos mano de obra y, en el caso de los futbolistas, pie de obra. Hay más de doscientos jugadores uruguayos en el exterior. Tener esa cantidad afuera, en un país cuya población entraría en Avellaneda, habla de que estamos muy desangrados. Al período de esplendor de nuestros futbolistas lo vemos por la TV. De todas maneras, en función de esa calidad de jugadores, porque por algo son convocados de las ligas más importantes del mundo, yo tengo la ilusión de que Uruguay juegue lindo, juegue bien. Aunque ya no somos los que éramos.

-¿En qué sentido?

-Hay una parte de la historia que parece inexplicable: cómo un país despoblado y pequeñísimo pudo ganar la medalla de oro en fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el Mundial de Uruguay de 1930 y pudo vencer en el Maracaná, en el Mundial de Brasil de 1950, contra todo pronóstico. Pero eso tiene explicación: el papel fecundo que tuvo el Estado uruguayo en los albores del siglo XX. Uruguay estuvo en la vanguardia del mundo en educación libre, laica, gratuita y obligatoria, con un papel creativo, y allí estuvo integrada la educación física. Sembró campos de deportes en todo el país. Por no hablar de muchas otras cosas: las ocho horas laborales antes que en los Estados Unidos, el voto femenino antes que en Francia, la ley de divorcio 60 años antes que en España... cosas así. Eso explica cómo un país minúsculo pudo llegar tan alto. Pero el Estado perdió esa energía de cambio, se fue desinflando, y esa falta de continuidad en la vocación creadora del poder público se reflejó en el fútbol. Por eso digo que ya no somos los que éramos.

-El futbolista tampoco es lo que era.


-Eso es verdad. La gente deposita en ellos una carga enorme. Esto engorda el ego de quienes reciben el elogio multitudinario, pero a la vez representa una carga muy pesada. Hay una cosa muy perversa ahí.

-¿Cuál es, puntualmente?

-Fabricar ídolos para después voltearlos. Es un cuchillo de doble filo, en definitiva. La gente se reconoce en la alegría de un jugador, cuando gana o juega bien. Pero también los hace responsables de la desdicha colectiva cuando pierde. Porque allí el alma de mucha gente se desinfla.

Fuente: Pagina12_Argentina

martes, 13 de abril de 2010

“DEFENDER LA DEMOCRACIA ES DEFENDER SUS LEYES”

NOS MOVILIZAMOS POR LA LEY DE MEDIOS AUDIOVISUALES



“El próximo jueves 15 de abril, a las 17:00 h, los humanistas nos concentraremos en Av. Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen para dar nuestro apoyo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales y repudiar la ilegítima intromisión del Poder Judicial en los ámbitos de los poderes Legislativo y Ejecutivo”, manifestó hoy Luis Ammann, vocero del PH.

“El Partido Humanista participará de la marcha organizada por la Coalición por una Radiodifusión Democrática, que irá desde la Plaza de los Dos Congresos hasta los Tribunales, sede de la Corte Suprema de Justicia. Como dice la convocatoria, «un puñado de jueces de la dictadura pretenden frenar lo que votaron 147 diputados y 44 senadores». En enero último, ante el conflicto creado por un ex director del Banco Central, afirmamos que no hay jueces independientes, al menos no lo son los que permanentemente obstaculizan las decisiones del Congreso y del Ejecutivo cuando esas medidas favorecen al pueblo.”

Luis Ammann señaló luego que “la elección directa de los jueces y la creación de la carrera judicial es una de las propuestas básicas del PH para profundizar la democracia.”

CONSEJO NACIONAL
Secretaría de Prensa

miércoles, 24 de marzo de 2010

A 34 AÑOS DE UNA DE LAS ETAPAS MAS OSCURAS DE LA HISTORIA DE NUESTRO PAIS.



El Partido Humanista esta presente para recordar a los militantes sociales que por luchar contra la injusticia de un sistema inhumano, fueron asesinados, torturados y silenciados cobardemente.

También venimos a ratificar a la metodología de la No Violencia Activa como la forma que dignifica todas las luchas, porque a la violencia que genera el sistema opone la denuncia, la organización popular y la desobediencia civil para transformar la sociedad. Esto es coherente tanto para la sociedad como para el militante que impulsa esa revolución no violenta.

En el año del Bicentenario, el Humanismo sigue construyendo puentes entre las mejores virtudes de los pueblos de Latinoamérica para confluir en la futura Nación Humana Universal.

Alentamos y seguiremos trabajando para superar no solo la violencia física, sino también la violencia económica, racial, sexual, moral y psicológica, entendiendo este momento histórico como la oportunidad para avanzar hacia un mundo mas humano y no violento.

Partido Humanista Internacional
Prensa: Osvaldo Bocero 155-318582

miércoles, 20 de enero de 2010

MARCHA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA: PROGRAMAS ESPECIALES FARCO Y ALER , CON LA PARTICIPACION DE COMUNICACION DIRECTA

imagen: Mario Pieiga

PROGRAMA ESPECIAL ALER 4-1-2010, CIERRE MARCHA MUNDIAL

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INFORMATIVO FARCO 31-12 2DA. EDICION

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ESPECIAL ALER-AMARC COBERTURA CONO SUR 30-12

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INFORMATIVO FARCO 30-12 1RA. EDICION

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miércoles, 6 de enero de 2010

Culminó la Marcha Mundial en Punta de Vacas

Al menos 20,000 personas, la mayoría argentinos, chilenos y bolivianos aclamaron a los oradores que contaron experiencias recogidas en ``la mayor y primera manifestación por la paz y la no violencia que se ha hecho en la historia', como afirmó Rafael de la Rubia, coordinador general de la marcha.

El acto se realizó en la explanada del ``Parque Punta de Vacas'', cuna del Movimiento Humanista en la localidad homónima de la cordillera de Los Andes, al pie del Aconcagua, el cerro más alto de América, donde desde el 2007 se levanta un edificio con una sala cóncava dedicada a la meditación y una fuente de agua.

A lo largo de más de 160,000 kilómetros, un centenar de miembros de los ``equipos base'' de la marcha han visto ``gente sin casas ni comida, familias rotas por la guerra en Corea, en Palestina, en los Balcanes; fronteras conflictivas, como la de Ecuador y Perú y entre Palestina e Israel'', apuntó De la Rubia.

``Hemos visto niños trabajando en Africa y Asia, mujeres maltratadas hemos visto en todo el mundo. Ha sido muy duro pero nos ha fortalecido y da más sentido a esta marcha'', puntualizó luego de admitir que ``no es fácil sintetizar'' la experiencia.

El español De la Rubia comentó que a lo largo de esta marcha se realizaron ``cerca de mil eventos'' pacifistas en los que participaron cientos de miles de personas, ``una cantidad de gente maravillosa con su variedad de idiomas y culturas'', a lo largo de tres meses de recorrido por 120 países.

Señaló que los manifestantes fueron hospedados en lugares muy cómodos y ``otros no tanto y más humildes'', en referencia a que les tocó pasar noches en templos budistas, abadías ``y hasta en un refugio anti-atómico'', además de haber sido amenazados por un maremoto durante la travesía.

Remarcó que han pasado por países ``sin ejércitos'' y ``países donde se están cerrando fronteras'', aunque se congratuló de que América Latina es ``una región libre de armas nucleares'' y agradeció a Bolivia ``por renunciar a la guerra''.

``La marcha nos ha cambiado, nos ha abierto muchas posibilidades, con la fuerza del gran río. Ha abierto una esperanza, ha abierto el futuro y es el adelanto de otras grandes acciones transformadoras de la Humanidad. No termina aquí, seguirá con muchos proyectos'', destacó el coordinador.

Mientras, el italiano Giorgio Schultze, coordinador de la marcha en Europa, agradeció a los ``miles y miles que han decidido cambiar la historia'' y condenó al presidente de EEUU, Barack Obama, por ``acelerar la guerra'' en Afganistán ``en nombre de la paz''.

``Cómo se puede ganar la paz con más guerra, con más horror y violencia'', se preguntó en medio de abucheos a Obama por parte de una multitud que cada tanto coreaba ``fuerza, paz y alegría'', lema del Movimiento Humanista y los grupos sociales que organizaron la marcha.

Fuente: Agencia EFE








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